
En esta comarca existe la costumbre (por parte de muchos vecinos) de dejar que sus perros paseen a sus anchas. A veces se los ve cruzando la Recta de la Anchoa (la carretera principal). La semana pasada mi mujer tuvo que frenar en dos ocasiones para no matar a uno de ellos.
En las aldeas es peor. Muchas veces un peregrino o turista se ve amenazado por algún perro que lo enfrenta en medio de un camino.
Tengo una vecina que dice que cuando sale a caminar soluciona esto llevando consigo un palo y al grito de "Pasa can" alza el palo y el animal le cede el paso.
Pero los turistas no hablan gallego (el idioma que los animales parecen entender) y son demasiado respetuosos con los animales como para enseñarles una vara.

Hace cosa de dos meses llame al ayuntamiento de Fisterra para denunciar un perro abandonado que transitaba desde días atrás por mi aldea (me atendieron muy educadamente).
Pero Protección Civil no vino. Los vecinos apiadados del pobre animal le dejaban comida en algunos sitios. El animal (que parecía bastante bueno) se alejaba en cuanto alguien se acercaba a él. Al final, creo que un vecino terminó adoptandolo.
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